El hambre del alma es ese estado en el que abandonamos nuestros deseos, cuando digerimos valores, propagandas y filosofías al por mayor, incluidas las de carácter psicológico…. todo aquello que provoque una reducción de nuestras vidas, un debilitamiento de nuestra visión y una fractura de nuestros huesos espirituales.

El hambre del alma alcanza también a los atributos del alma: la creatividad, la conciencia sensorial y otras facultades instintivas.

Hay una quema que se acompaña de alegría y otra que se acompaña de aniquilación. Una es el fuego de la transformación y otra es solo el fuego de la perdida. Nos interesa el fuego de la transformación, de este modo los miedos y bloqueos se convierten en un suelo de bagaje y experiencia vivida firme que te impulsan a saltar más alto y alcanzar el estado que deseas conscientemente.

Fuente: Mujeres que corren con lobos.