Existen innumerables niveles de CONCIENCIA (crearemos otro artículo hablando sobre ésto) y cada uno tiene un potencial de manifestación diferente. Voy a explicar los diferentes niveles con un ejemplo. Imaginemos que te apetece un plato de fresas:

– Primer Nivel. Lo que puedes hacer es conseguirlas tú mism@. Es un nivel de manifestación muy básico. Vas te las compras o las cultivas.

– Segundo Nivel. El siguiente nivel sería hacer que alguien consiga las fresa para ti. Es un nivel de manifestación un poco más elevado. Este nivel es también básico.

Pero pasemos a un nivel más sutil, logros visibles a través del ámbito no visible. «Debes perderte a ti mismo en la conciencia de ser solamente la cosa que deseas» NEVILLE.

– Tercer Nivel. Quieres manifestar tu deseo, las fresas, sin esfuerzo y decretas «Quiero estas fresas». Te visualizas disfrutando de las fresas, puedes sentir su sabor y la gratitud por comértelas. Y mientras estás ocupad@ en esta visualización, o un rato después, llama tu vecin@ y dice: «Mira, vengo del mercado, y he comprado unas fresas pero me van a sobrar así que, si te apetecen unas, coge las que quieras». Y piensas «¡Bingo! Es como si me hubiera leído la mente a distancia» ¿No te ha pasado alguna vez algo parecido?.

– Cuarto Nivel. Lo siguiente sería un nivel de conciencia tal que formulas un deseo y aparece delante de ti materializado al instante. Llegará el momento en que pensaremos una cosa y se manifestará. Se crerá de la nada, como si nuestra mente fuese una impresora 3D. No es algo que pueda facilitar la ciencia, sino la espiritualidad.

Éstos son los cuatro niveles de manifestación, muy simplificada, desde lo básico, hasta un nivel más sofisticado en el que la manifestación parace magia. Pero, como magos que somos, nuestra función es trasladar la intención del ámbito no visible al ámbito visible; es decir, hacer visible lo invisible. Hacer magia.

Así de simple…SOMOS CO-CREADORES.