Para aprender a escuchar La Voz de tu Alma, no hay otro camino que crearse la costumbre de prestar atención al estado de confort del alma. Cada vez que debes tomar alguna decisión, escucha primero la voz de tu mente y luego, los sentimiento del alma. En cuanto la mente haya tomado la decisión, el alma reaccionará a esa decisión ya afirmativa, ya negativamente. En el último caso experimentas un confuso sentimiento de incomodidad del alma.

Si has olvidado prestar a tiempo atención al estado de confort de tu alma, intenta recordar luego qué sentimientos has experimentado. Cuando la decisión ha sido tomada, te visitó un sentimiento fugaz. En este momento la mente estaba tan absorbida en su análisis que los sentimientos no le importaban. Pues ahora recuerda qué te ha parecido esa primera impresión fugaz. Si fue una sensación deprimente sobre el fondo de los razonamientos de la mente, significa que el alma claramente dijo «no».

¿Hasta qué punto se puede confiar en los presentimientos del alma? Si crees presentir que está por suceder un acontecimiento en concreto, puedes desconfiar de tales presentimientos. Es imposible garantizar que la mente interprete bien la información del alma. Sólo la incomodidad del alma en respuesta a la decisión tomada por la mente puede servir como única y confiable interpretación de esa información.