Mediante las frecuencias sonoras contenidas en la música podemos modificar el funcionamiento de un ser vivo, dicho de otra forma, sanar y mejorar el cuerpo humano. Los antiguos pueblos y civilizaciones conocían el poder de la música y el sonido.

La frecuencia 432 Hz es matemáticamente consistente con los patrones del universo. Los estudios revelan que la sintonización a 432hz vibra con la media de oro del universo PHI y unifica las propiedades de la luz, el tiempo, el espacio, la materia, la gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. Cuando nuestros átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con el patrón en espiral de la naturaleza, se dice que nuestro sentido de conexión con la naturaleza se magnifican.

El número 432 también se refleja en las relaciones entre el Sol, la Tierra y la Luna, así como la precesión de los equinoccios, la Gran Pirámide de Egipto, Stonehenge, el Yantra Sri entre muchos otros lugares sagrados.