Los chakras son ruedas giratorias o vórtices, son los principales agentes de regulación de este campo energético nuestro, actuando como transformadores o puertas de entrada a la energía.

Tanto Oah como Ioh es una joya que a través de su composición y estructura alinea cuerpo, mente y espíritu, realizando un trabajo constante.

Cuando un chakra se desarrolla a través de nuestro trabajo con él, pasa de un estado de latencia a un estado de actividad que será más o menos grande según lo que lo hayamos desarrollado. Toda nuestra negatividad como podrían ser el odio, sistema nervioso, el estrés, la envidia, el orgullo, los apegos a las cosas materiales, etc., bloquean el funcionamiento normal de los chakras o centros energéticos y a su vez por esta razón se bloquea también el buen funcionamiento de todo nuestro organismo, por lo que surgen la mayoría de las enfermedades que conocemos tanto a nivel físico como psíquico.

Para que el equilibrio o desbloqueo de los chakras se produzca hay que poner en funcionamiento óptimo el flujo de energía que por ellos circula con el fin de sanarlos y que estos nos ayuden a mantenernos sanos de mente, cuerpo y espíritu.

Los chakras se encuentran por todo el largo y ancho de nuestro cuerpo energético (Aura), ínter penetrando todos nuestros campos: Campo Etérico (el más cercano al cuerpo; capa de hasta unos 6 cm de grosor); Campo Emocional; Campo Mental y Campo Espiritual.

Hay siete chakras principales y varios secundarios que corresponden con los puntos de acupuntura.

La energía que actúa detrás de nuestro cuerpo físico se desenvuelve dentro de un sistema muy perfecto. Dentro de cada ser existe una inmensa red de nervios que interpretan todo lo que acontece en el mundo exterior, es decir en el mundo físico, que está formado: por nuestro cuerpo energético, nuestros centros son los chakras y los 3 canales energéticos los nadis (ida, pingala y sushumna), todos ellos cuidan de nuestro ser físico, espiritual, intelectual y emocional.